Coordinación no es jerarquíaLos módulos hablan de repartir responsabilidades y hacer visibles las dependencias. No proponen organigramas ni cargos: el foco está en cómo se conecta el trabajo entre áreas, no en quién manda sobre quién.
Facilitar no es dirigir la reuniónLa persona que facilita cuida el orden, los tiempos y la participación. No decide el contenido ni sustituye al responsable de la decisión. Esa distinción se repite en las videoclases y en los casos prácticos.
Documentar no es llenar actasEl archivo metodológico guarda decisiones, responsables y fechas de revisión. No es un depósito de transcripciones ni de documentos que nadie vuelve a abrir. Si un registro no se consulta, se replantea su formato.
Simulaciones con alcance acotadoLos ejercicios colaborativos reproducen situaciones de equipo con un número limitado de variables. Sirven para practicar el método, no para predecir cómo se comportará una organización real con toda su complejidad.
Plantillas adaptables, no recetasLas plantillas de planificación se entregan como punto de partida. Cada equipo ajusta bloques, duración y columnas del tablero según su tamaño y su ritmo. No hay un formato único correcto.
Resultados que dependen del contextoLo que un equipo obtiene de un taller o de una sesión de cierre varía según su punto de partida, la frecuencia de sus reuniones y la constancia con que revisa los acuerdos. La plataforma aporta el método, no garantiza un resultado idéntico.